
EVA · Escuela Virtual de Accesibilidad
EVA es un espacio de formación en accesibilidad. Una práctica situada, presente en el lenguaje, los formatos, el diseño y en cada decisión que tomamos al crear contenidos.
Este boletín propone alternativas a errores cotidianos.
Errores frecuentes en accesibilidad
Diseñar accesibilidad para «todo el mundo»
En este bloque analizamos un error habitual en la aplicación de la accesibilidad digital, para entender por qué ocurre, qué barreras genera y cómo trabajarlo.

1 | Error detectadoDiseñar accesibilidad pensando en todo el mundo. En accesibilidad, muchas veces empezamos diseñando «para todas las personas» y acabamos intentando encajar esa abstracción con personas y experiencias reales. Accesibilidad universal. Como principio es incuestionable. Pero en la práctica puede implicar una barrera: intentar hacer accesible el mundo para un sujeto abstracto. La experiencia de ser y estar en el mundo es común, pero está atravesada por diferencias radicales y profundamente íntimas. Ocurre igual con la discapacidad: sus experiencias, formas de acceder y necesidades pueden ser muy distintas. Cuando diseñamos pensando en ese sujeto indefinido, la accesibilidad suele quedarse en el plano de las intenciones (y frustraciones). Entre otras cosas, porque parte de un supuesto ideal —eso sí, necesariamente utópico—. Al fin y al cabo, son las utopías las que marcan el camino. Pensar en personas concretas no significa excluir a nadie. Significa empezar desde un punto situado y, desde ahí, ir sumando diferencias de camino a la utopía. ![]() ![]() |
2 | Por qué es un errorLa accesibilidad no se encuentra en ideas generales y diluidas, sino en situaciones concretas. Aparece cuando alguien intenta hacer algo. Cuando dirige su acción hacia algo concreto: leer un texto, navegar con el teclado, interpretar una imagen, entrar en un edificio o encontrar un espacio sin ruido. Las barreras tampoco son abstractas: son reales y situadas. Aparecen cuando alguien intenta comprender un texto, navegar con el teclado, leer una imagen sin descripción, activar un botón demasiado pequeño, entrar en un edificio o necesitar un espacio sin ruido. Es ahí donde la accesibilidad responde a la acción. Cuando pensamos en «todo el mundo», esas situaciones tienden a diluirse. Pero son precisamente esas experiencias concretas —personales, grupales o colectivas— las que permiten identificar qué es accesible y qué no. Por eso, cuando partimos de un sujeto demasiado abstracto, resulta más difícil reconocer dónde están realmente las barreras. Y aun así no es raro oír que algo «es accesible para todos». |
3 | ConsecuenciasCuando la accesibilidad se plantea de forma tan general, muchas personas que quieren incorporarla en su entorno se encuentran con una situación complicada. Saben que «la accesibilidad es para las personas con discapacidad». Pero cuando intentan llevar esa idea a la práctica, aparece una dificultad: ¿para quién realmente? Como no saben a quién dirigirse de forma concreta, suelen buscar respuestas en blogs, guías o normativas. Algunas se apoyan únicamente en la accesibilidad normativa (oficial). Y en medio de todo eso empieza a emborronarse algo importante: el criterio y la autonomía de quien intenta incorporarla. Porque cuando no hay referencias claras sobre las experiencias reales de las personas con discapacidad, resulta difícil decidir qué es prioritario, dónde aparecen las barreras o por dónde empezar. La accesibilidad deja entonces de ser una práctica accionable y pasa a convertirse en un conjunto de reglas que a menudo se aplican con inseguridad. |
4 | Qué podemos hacerUn posible punto de partida es pensar la accesibilidad desde personas y acciones concretas. Un ejercicio sencillo es pensar en una persona concreta realizando una acción concreta. No en «todo el mundo» ni en una idea abstracta, sino en alguien intentando hacer algo. Puede ser una persona que conozcas. Sabemos que existen otras barreras que también deben ser tenidas en cuenta. Una de las más importantes es que no imaginamos lo concreto en un vacío. Más veces de las que quisiéramos, lo hacemos a través de estereotipos, narrativas e imágenes normativas del imaginario social —la silla de ruedas, el bastón—. Pero incluso así, empezar desde una situación concreta —un punto de partida situado— suele ser más accionable que empezar desde una abstracción. |
5 | Cómo abordamos este errorEn EVA trabajamos la accesibilidad desde esta lógica: recorridos completos, reales y prácticos. |
Las mujeres sordas, sordociegas, no verbales o que requieran ayudas cognitivas víctimas de violencia machista pueden llamar al 016 con Alba, SVIsual y Telesor. Con Atenpro, DTS 900116016, WhatsApp 600000016 y UAVDI. Al 091 y 062 con SVIsual y AlertCops. Al 112 con 112Accesible. En 11 idiomas: 016.
Teléfono 900.018.018. Puedes contactar también en el chat accesible de ANAR. Si tienes discapacidad auditiva o dificultades del habla, en SVIsual . Si estás en peligro, la app AlertCops te comunica con Policía Nacional y Guardia Civil. Si necesitas apoyos para expresar lo que te sucede, contacta con UAVDI.
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